domingo, 19 de julio de 2009

Una diosa que mora en el corazón de cada mujer.

Venus, al igual que los demás planetas, es una deidad astrológica, o dicho de una manera más moderna; Venus es un ente luminoso y celeste que contiene un campo mórfico de memoria que influye sobre el comportamiento humano en forma de arquetipo o modelo a imitar, algo que detectaron los antiguos de todas las culturas.

La deidad de Venus se manifiesta en todos los tiempos como modelo o arquetipo femenino, y recibe culto a través de diferentes adaptaciones, distintos nombres y diversos orígenes, se llame Venus, Instar, Tlauizcalpantecutli o la Virgen del Rocío, siempre referidos inequívocamente al planeta Venus.

En la cultura occidental de raíces griegas, que es donde se desarrolla la Astrología
Clásica tal como la conocemos en la actualidad, la deidad de Venus tiene tres modelos, de manera semejante a la Luna, pues Venus también tiene fases; creciente, llena y nueva u oscura, así cómo variaciones astrológicas; su Domicilio es doble, uno en el signo de Tauro y otro en Libra y su exaltación está en Piscis.

El arquetipo de Venus junto al de la Luna, completa la naturaleza femenina de la mujer, aportando a la fecundidad y al instinto de protección, la gracia, la delicadeza y el encanto, lo que hace a la mujer atrayente, llamativa, cautivadora y deseable. Cuando una mujer viste ropas ceñidas de color de rosa, está tendiendo un puente para que pase por ella la diosa Venus y cumpla con su función de seducir, de enamorar.

Cuenta el mito griego que la diosa Gea, la madre Tierra que era la mujer del dios del Cielo estrellado, el dios Urano, un día decidió que ya estaba harta de tanto engendrar hijos, entonces solicitó la ayuda de su hijo mayor Cronos (Saturno) para que le cortara los testículos a su padre mientras éste dormía y así perdiera su capacidad de fecundar.

Cronos usando una pequeño hoz, aprovenchando una noche de sueño profundo, se acercó ocultamente a su padre y le cortó la bolsa testicular. Los desechos de esta castración infame cayeron desde el cielo a la superficie del mar, y al entrar en contacto con la espuma marina, se produjo una reacción divina y, de la mezcla espumosa marina y del poder creativo del cielo, nació Afrodita, una diosa deslumbrante de belleza.

En la fábula griega, Afrodita no tiene madre, no tiene relación alguna con la madre, dos de los tres modelos de Venus son ajenos a la maternidad y la vida doméstica. Venus es una diosa independiente, no nace de una madre, no tiene hermanos, solo tuvo marido y amantes.

Nacimiento de Venus
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Hesiodo lo relataba así:

“Recostada sobre el suavísimo, luminoso e irisado nácar de una espléndida concha marina que le sirvió como nave, lecho y cuna, y soplada por el dulce Céfiro (el viento húmedo), llegó a la costa donde fue recibida por las Horas, que maravilladas y absortas por tanta belleza, la hicieron avanzar chorreando aún de agua salada que no quería acabar de caer, por no abandonar aquel cuerpo tan perfecto.

Envuelta en el resplandor incomparable de su belleza y adornada mejor que con las más ricas galas con su virginal y noble desnudez, las Horas solo pusieron un collar en su cuello y una corona de flores sobre su cabeza, la condujeron al palacio de los dioses del Olimpo y todos ellos quedaron maravillados de su extraordinaria belleza y encanto. Con una leve sonrisa en sus labios, todos los inmortales fueron conquistados.”

Esta deidad de Venus está representada en la mitología griega por una mujer, casi niña, de piel blanca como el alabastro, de perfecta hermosura, que emerge del Mar, por eso tiene una relación con Piscis.

Este modelo de Afrodita naciente, desnuda, bella, encantadora se corresponde perfectamente con el modelo de Venus exaltada, cuando el planeta Venus está en su fase de máxima emisión de luz, cuando su albedo es más potente y brilla como un farol en el cielo, algo que ocurre cuando el planeta es oriental, es decir, cuando sale por el horizonte Este por la mañana antes que el Sol, a esa hora del alba en que la atmósfera es más límpia, Venus en esas ocasiones es el Lucero del Alba, ese es Venus en su exaltación del signo zodiacal de Piscis, pues esa zona del cielo tiene una correspondencia directa con la Casa XII y por ello con el signo de Piscis. Esta expresión de Venus, es claramente la exaltación del amor y la belleza.

Las mujeres propensas a ser poseídas por este modelo celeste, van moldeando su aspecto físico desde la niñez para crear un cuerpo más bien menudo, gracioso y bien proporcionado, con la cara casi siempre redondeada, nariz redondita y carnosa en la punta, mas bien elegante, boca pequeña bien arqueada, de bello diseño, labio inferior algo más grueso que el superior, mentón redondo un poco graso, maneras vivaces, mirada dulce y gestos graciosos. Los lunares en el rostro en lugares atractivos son otra de las marcas de los elegidos por la diosa del amor para ser poseídas y anamorar a quién se proponga.

Las personas que nacen cuando Venus se encuentra en la doceava a Casa o en Piscis, (algo que puede ocurrir también, con las mujeres nacidas en Aries, Acuario y Capricornio) reciben una influencia irresistible, es cuando el arquetipo trata de expresarse con mayor claridad, independencia, libertad y pureza, y las personas que nacen con un cielo en esas condiciones escenifican esa influencia llevando una vida de amores secretos, infidelidades o turbulencias sentimentales, tal como le ocurre al modelo original.

En sus leyendas se cuenta que como nacida en el mar que tan clemente había sido con ella, no pudo mostrarse ingrata con Neptuno, señor y dueño del elemento líquido marino, y cedió a sus rendidas instancias, y le aceptó como amante, así queda establecido que Neptuno fue su primer amante.

Dice Ben Ragel que en la edad de Venus, que es desde los 15 hasta los 24 años, el espíritu del nacido se vuelve enamoradizo y le atraen las apariencias bellas y el fornicio; se engaña y se ciega con cualquier acontecimiento de esta índole que les ocurra. Este modelo de Venus es la mujer “Lucrecia Borgia” la mujer seductora hasta lo más profundo de su médula.

El modelo de mujer Afrodita está poseída por la belleza y el amor, es la mujer de atractivo irresistible, un modelo de mujer que se escenifica mucho mejor en la edad que le corresponde al planeta Venus. Los franceses denominan a esta edad “la bouté du diable” (la belleza del diablo) y en los concursos de belleza admiten candidatas justo hasta esa misma edad. Es evidente que la belleza es más notable en esa edad. Por guapa que sea una mujer, fue más guapa o tuvo mayor belleza en esa edad.

Una vez superada la fiebre de esa edad, si es que la supera, la mujer Afrodita tiende a ser pacífica, imaginativa, enigmática, sociable y muy sensible, con una fuerte propensión a dejarse llevar por los afectos y los sentimientos de ternura y compasión. Es una mujer esmerada y complaciente con los demás, procura el beneficio ajeno, aún a costa del propio y por motivos puramente humanitarios.

Suele ser una mujer tranquila, de genio reposado y con tendencia a buscar la calma. Pero internamente sufre tensiones emocionales que trata de eliminar apelando a recursos profundos más o menos misteriosos. Su inadaptación en el terreno material, la lleva a desear una realidad diferente y, al no poder cambiarla, intenta verla de forma distinta, pudiendo generar una visión mágica de su mundo.

Es el modelo de mujer más emotiva y sensual, romántica, receptiva, tierna, magnética, misteriosa e infiel. Se deja llevar, le gusta fingir un orgasmo, también se disfraza. Por ello su vida sentimental suele ser como un rosario de amores.

Las relaciones románticas tienen una influencia muy notable en la vida de este tipo de mujer. Casi todas suelen tener un amor secreto o una fijación romántica con una persona de su élite de amistades. Por eso su vida sentimental puede ser algo especial, muchas de ellas suelen vivir su experiencia de gran amor con personas distantes, de otra población y para satisfacer su vida sentimental, se ven obligados, en ciertas épocas, a realizar desplazamientos de fin de semana para encontrarse con su amor.

Es una mujer con suerte pues el último periodo de la vida también suele ser muy intenso en el aspecto romántico, el modelo anuncia una compañía agradable para escenificar esa etapa de la existencia.

Este modelo femenino es el más atractivo y elegante, además tiene una sensibilidad extraordinaria para enterarse del estado de ánimo de quién le rodea, ella sabe como nos sentimos en cada momento.

1 comentario:

  1. Muy cierto en muchas cosas. Aunque difiero un poco con lo de las edades, las mujeres en general viven su plenitud sexual y de belleza al rededor de los 35 años. Incluso hay mujeres que mejoran con la edad. Se vuelven más sexys, más hermosas, y sobre todo más versadas en el sexo y en lo emocional. No estoy diciendo que las jóvenes no sean bonitas, yo soy joven, pero también creo que antes se concideraba que la belleza se acababa a los 25 o 30 , porque la vida de las mujeres era más dura, ya a los 30 la mujer estaba muy acabada (embarazos, llevar la casa, aguantar al marido) y además no había toda la cosmética que hay ahora. Incluso en Latinoamérica se concidera que una ve llegados los 30 adiós belleza. La mujer se descuida totalmente.

    O también depende de la cultura, por ejemplo para los mexicas su diosa del amor y el sexo (Xochiquetzal) siempre se le representa en su plenitud como anciana, porque ya sabe todo y aja vivido y sobrevivido a todo en cuanto al amor y el placer.

    Cuestión de enfoques tal vez

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